Por Julio Ligorria
www.julioligorria.com
Estaba revisando un genial artículo escrito hace un par de años por Guy Sorman un notable pensador francés, quien lo publicó en ABC de Madrid bajo el título de “El futuro retrocede en América Latina”. Es un texto brillante. Y en él Sorman nos dice que en Latinoamérica lo hemos ensayado todo, y todo, inútilmente, lo hemos pulverizado, sus palabras hoy pueden ser calificadas de proféticas.
No deja de tener absoluta razón, algo nos sucede a los latinoamericanos que cada periodo presidencial en cada uno de nuestros países, gane quien gane, se ensaya una especie de borrón y cuenta nueva, o como nos dice Carlos Alberto Montaner, ¿Por qué no corregimos los inconvenientes y ajustamos lo que vale la pena salvar en lugar de deshacerlo todo y movernos en la otra dirección del péndulo? Yo me he resignado a pensar que la respuesta, por simple e imbécil que parezca, es que todo deviene de un tema de egos. Al nuevo presidente no le gusta que le comparen con el anterior y deshace muy rápido todo lo bueno que hizo el anterior, quien a su vez había desecho lo bueno del anterior y así la regresión es eterna.
En Guatemala hay un ejemplo lapidario que contaré para ilustrar lo que brillantemente no dice Guy Sorman, Guatemala como todos sabemos es sino el número uno el segundo país del hemisferio con mayor nivel de desnutrición infantil y como es obvio, ese solo indicador es el detonante histórico de muchas de las otras tantas falencias de esta nación centroamericana. Pues bien, en 1996 el entonces presidente Alvaro Arzu consiente de esa situación, decidió conovocar una licitación internacional para proveer desayunos escolares a un millón de niños, el concurso fue ganado por una empresa nacional y puesto en marcha, el desafío era monumental y suponía un reto de organización y logística inédito en el país, el programa fue un éxito y durante ese período presidencial un millón de niños recibieron cinco días a la semana su desayuno escolar. El siguiente presidente suspendió el programa cuando su vicepresidente se acercó a la empresa proveedora a pedir dinero bajo la mesa a cambio de continuar, la empresa se negó a caer en la práctica del soborno y el programa fue cancelado, han trascurrido veinte años y los niños siguen esperando, sea por ego o por corrupción, el éxito de un programa social es despreciado para no reconocer una Buena idea, porque fue de otro.
Hoy hay un grito común en las derechas e izquierdas del hemisferio, todos claman por un buen gobierno, que fortalezca los sectores sociales y lo haga con transparencia para salir de la oscuridad en que muchos se han sumergido.
Pero es que es totalmente cierto que para donde dirijamos nuestra atención , la ruina prospera en casi toda la región.
Si hablamos de violencia, Centro y sur américa y el Caribe albergan a 44 de las 50 ciudades donde ocurren mas asesinatos en el mundo.
Si hablamos de economía, América Latina registró de 2014 hasta 2020, su menor crecimiento
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Estaba revisando un genial artículo escrito hace un par de años por Guy Sorman un notable pensador francés, quien lo publicó en ABC de Madrid bajo el título de “El futuro retrocede en América Latina”. Es un texto brillante. Y en él Sorman nos dice que en Latinoamérica lo hemos ensayado todo, y todo, inútilmente, lo hemos pulverizado, sus palabras hoy pueden ser calificadas de proféticas.
No deja de tener absoluta razón, algo nos sucede a los latinoamericanos que cada periodo presidencial en cada uno de nuestros países, gane quien gane, se ensaya una especie de borrón y cuenta nueva, o como nos dice Carlos Alberto Montaner, ¿Por qué no corregimos los inconvenientes y ajustamos lo que vale la pena salvar en lugar de deshacerlo todo y movernos en la otra dirección del péndulo? Yo me he resignado a pensar que la respuesta, por simple e imbécil que parezca, es que todo deviene de un tema de egos. Al nuevo presidente no le gusta que le comparen con el anterior y deshace muy rápido todo lo bueno que hizo el anterior, quien a su vez había desecho lo bueno del anterior y así la regresión es eterna.
En Guatemala hay un ejemplo lapidario que contaré para ilustrar lo que brillantemente no dice Guy Sorman, Guatemala como todos sabemos es sino el número uno el segundo país del hemisferio con mayor nivel de desnutrición infantil y como es obvio, ese solo indicador es el detonante histórico de muchas de las otras tantas falencias de esta nación centroamericana. Pues bien, en 1996 el entonces presidente Alvaro Arzu consiente de esa situación, decidió conovocar una licitación internacional para proveer desayunos escolares a un millón de niños, el concurso fue ganado por una empresa nacional y puesto en marcha, el desafío era monumental y suponía un reto de organización y logística inédito en el país, el programa fue un éxito y durante ese período presidencial un millón de niños recibieron cinco días a la semana su desayuno escolar. El siguiente presidente suspendió el programa cuando su vicepresidente se acercó a la empresa proveedora a pedir dinero bajo la mesa a cambio de continuar, la empresa se negó a caer en la práctica del soborno y el programa fue cancelado, han trascurrido veinte años y los niños siguen esperando, sea por ego o por corrupción, el éxito de un programa social es despreciado para no reconocer una Buena idea, porque fue de otro.
Hoy hay un grito común en las derechas e izquierdas del hemisferio, todos claman por un buen gobierno, que fortalezca los sectores sociales y lo haga con transparencia para salir de la oscuridad en que muchos se han sumergido.
Pero es que es totalmente cierto que para donde dirijamos nuestra atención , la ruina prospera en casi toda la región.
Si hablamos de violencia, Centro y sur américa y el Caribe albergan a 44 de las 50 ciudades donde ocurren mas asesinatos en el mundo.
Si hablamos de economía, América Latina registró de 2014 hasta 2020, su menor crecimiento
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