Me cuenta Bertrand Ndongo que el sujeto, amparado por el analfabeto Patxi López, que capitanea la conjura para echarlos a él y a Vito Quiles del Congreso de los Diputados es un tal Carlos Cué, un tipo grandón y presumido a quien hasta el propio Pablo Iglesias acusa de ser un ‘pelota’ servil de Pedro Sánchez.
Un paisano, el tal Cué, tan pesado como romo, a quien ‘El País’ paga más de 100.000 euros al año.
Cito la cantidad, porque el diario de marras es el mascarón de proa del Grupo PRISA, que debe la friolera de 800 millones de euros.
No ha habido en Europa una empresa de comunicación que haya sido tan beneficiada desde el poder como PRISA.
Desde la creación de El País, apenas morirse Franco en la cama, el entramado ha prosperado con la connivencia de los sucesivos gobiernos, especialmente socialistas.
Dándole dinero público a paladas, licencias de todo tipo, apoyo, amparo y saltando incluso por encima de la Ley.
Un ejemplo palmario fue el de Soraya, vicepresidenta de Rajoy, convocando Consejo de Ministros un 24 de agosto de 2012, para modificar las condiciones impuestas por la Comisión Nacional de la Competencia y permitir la fusión ilegal entre Antena 3 y La Sexta.
Si lo del PP es pringoso, lo del PSOE ni les cuento.
Y aun así, se da la increíble paradoja de que esa empresa, que siempre ha jugado con ventaja y que también es dueña de la Cadena SER-, lleva dos décadas quebrada y arrastrando una deuda monstruosa.
A cambió de ese privilegio o en pago por el, PRISA ha sido siempre el gran aliado mediático del PSOE.
Marcando línea y haciendo de ariete en tiempos de Felipe González y de esbirro fiel y amanuense al dictado en los de Sánchez.
Tanto es el vasallaje, que PRISA se disponía a gastarse el dinero que no tiene en montar ‘Tele-Pedro’, un séptimo canal de televisión en abierto, cuya licencia concede La Moncloa y que servirá al marido de Begoña, a partir del próximo otoño, para incrementar el caudal de fakes, bulos, manipulaciones y masajes que ya le suministran RTVE, LaSexta y el resto de la ‘Brunete Pedrete’.
No creo que monsieur Oughourlian, el franco-libanés que posee el 30% del grupo y que ayudó a Sánchez a asaltar Indra, haya descubierto de repente que PRISA manipula a favor de los malos, pero lo cierto es que se ha rebelado, ha dicho que no quiere perder más pasta, que ‘Tele-Pedro’ es una mierda de proyecto y ha destituido de un plumazo a unos cuantos recomendados de La Moncloa, incluido Contreras.
Sánchez sacará adelante ‘Tele Pedro’ forzando a Telefónica a hacer de penitente, pero lo de Oughourlian le tiene que haber dado dolor de cabeza.
No sólo por el riesgo de que El País y la Cadena SER dejen de ser tan serviles al PSOE, sino porque la rebelión del franco-libanés puede ser un indicio de que en las esferas internaciones, entre los magnates que controlan el mundo, ha comenzado a cuajar la tesis de que el marido de Begoña tiene los días contados.
Un paisano, el tal Cué, tan pesado como romo, a quien ‘El País’ paga más de 100.000 euros al año.
Cito la cantidad, porque el diario de marras es el mascarón de proa del Grupo PRISA, que debe la friolera de 800 millones de euros.
No ha habido en Europa una empresa de comunicación que haya sido tan beneficiada desde el poder como PRISA.
Desde la creación de El País, apenas morirse Franco en la cama, el entramado ha prosperado con la connivencia de los sucesivos gobiernos, especialmente socialistas.
Dándole dinero público a paladas, licencias de todo tipo, apoyo, amparo y saltando incluso por encima de la Ley.
Un ejemplo palmario fue el de Soraya, vicepresidenta de Rajoy, convocando Consejo de Ministros un 24 de agosto de 2012, para modificar las condiciones impuestas por la Comisión Nacional de la Competencia y permitir la fusión ilegal entre Antena 3 y La Sexta.
Si lo del PP es pringoso, lo del PSOE ni les cuento.
Y aun así, se da la increíble paradoja de que esa empresa, que siempre ha jugado con ventaja y que también es dueña de la Cadena SER-, lleva dos décadas quebrada y arrastrando una deuda monstruosa.
A cambió de ese privilegio o en pago por el, PRISA ha sido siempre el gran aliado mediático del PSOE.
Marcando línea y haciendo de ariete en tiempos de Felipe González y de esbirro fiel y amanuense al dictado en los de Sánchez.
Tanto es el vasallaje, que PRISA se disponía a gastarse el dinero que no tiene en montar ‘Tele-Pedro’, un séptimo canal de televisión en abierto, cuya licencia concede La Moncloa y que servirá al marido de Begoña, a partir del próximo otoño, para incrementar el caudal de fakes, bulos, manipulaciones y masajes que ya le suministran RTVE, LaSexta y el resto de la ‘Brunete Pedrete’.
No creo que monsieur Oughourlian, el franco-libanés que posee el 30% del grupo y que ayudó a Sánchez a asaltar Indra, haya descubierto de repente que PRISA manipula a favor de los malos, pero lo cierto es que se ha rebelado, ha dicho que no quiere perder más pasta, que ‘Tele-Pedro’ es una mierda de proyecto y ha destituido de un plumazo a unos cuantos recomendados de La Moncloa, incluido Contreras.
Sánchez sacará adelante ‘Tele Pedro’ forzando a Telefónica a hacer de penitente, pero lo de Oughourlian le tiene que haber dado dolor de cabeza.
No sólo por el riesgo de que El País y la Cadena SER dejen de ser tan serviles al PSOE, sino porque la rebelión del franco-libanés puede ser un indicio de que en las esferas internaciones, entre los magnates que controlan el mundo, ha comenzado a cuajar la tesis de que el marido de Begoña tiene los días contados.
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